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La elección de los muebles

Los muebles antiguos son preciados como piezas de decoración que le imprimen un toque particular a un ambiente, pero también, a parte del gusto personal, hay quienes los adquieren como inversiones ya que el tiempo y un buen cuidado los revalorizará.

Pero elegir un mueble antiguo tiene muchas implicancias, entre ellas es necesario saber reconocer un original de una imitación, ya que esta última no tendrá el valor esperado. Para ello deberemos atender especialmente a una serie de puntos, como la madera usada para su construcción, sus proporciones, estilo, y los pies y asas, si es que el mueble cuenta con estos.

Con respecto a las maderas, a medida que envejecen adquieren cierta tonalidad, característica que también podremos encontrar en la pátina. Por esto a la hora de comprar un mueble antiguo nunca buscaremos el que tenga tonalidades más uniformes, ya que el tinte variará según como la suciedad se haya depositando en la madera.

Aquí les brindaremos solo algunas de las madera usadas según la época de confección de los muebles

Además del color, es importante prestar atención a la construcción y a las proporciones. Por ejemplo, los tableros superiores que conforman los muebles estarán formados por dos o más tablas de madera. Tendrá algunas grietas, resultado de la contracción, algo que se agudiza con las calefacciones. Los cajones, por ejemplo, han de ser examinados con cuidado. Debemos prestar atención personalizada a cada uno de ellos. No hay que olvidar que puede haber piezas sustituidas.

Los revestimientos han de ser de roble o pino. Así, mientras que los del XVII son recios y su grosor es de hasta 2 cm., a partir del XVIII y hasta el XIX pasan a medir 0,5 cm . Las juntas en las que se ensamblan los cajones son bastante rústicas y anchas en el XVII, aunque a partir de ahí ya se fueron aligerando. Los cajones que estaban de moda en el XVII tienen tres ensamblajes con cola de milano. Hay que observarlos con cuidado y cotejar que cada ensamblaje se corresponda en cada cajón para evitar falsificaciones.

En cuanto a los fondos de cajón observaremos que, al igual que con el tablero superior, han de tener grietas. El acabado del fondo en muchas ocasiones no ha sido pulido, excepto en muebles del siglo XIX que ya presentan un débil pulido. Para saber si un mueble fue construido antes del XVII, es importante revisar las guías de los cajones. La espesura de las maderas usadas entonces permitía que los canales fueran cortados en la propia madera, encajando con las guías del armazón.

Tras observar los cajones, los tiradores nos dan pistas sobre si el mueble que queremos colocar en nuestro salón es una antigüedad genuina. Los tiradores primitivos se fijaban con una chaveta : una pieza que se introducía por el agujero practicado en el cajón y luego se abría y remachaba para asegurar el tirador. Pero a partir del XVII las asas se empiezan a fijar con tuercas y tornillos.  El resultado de ello es que en la actualidad han acumulado una capa de suciedad y grasa, produciendo una mancha oscura en los bordes y grietas.

Es importante también fijarse en que las partes móviles del cajón han tenido que dejar una pequeña marca en el mueble. Otro detalle que puede servirnos para identificar un mueble por sus piezas es que las tuercas para asegurar las asas en el siglo XVIII eran circulares, mientras que las modernas son hexagonales.

Armazón y pies del mueble
Tras haber visto los cajones, conviene fijarse en el armazón que los sostiene. La parte inferior de un mueble antiguo de verdad ha de estar siempre seca y parecer mal acabada. También debería poseer alguna grieta, propia de la evolución natural de la madera. La parte posterior no tiene que estar pulida necesariamente. Generalmente, estos muebles estaban diseñados para ser apoyados contra la pared, por eso no se molestaban en pulirlos.

Suelen constar de tres o cuatro tableros, a veces rústicamente clavados en los bordes. Sin embargo, cuando el mueble pertenece a la segunda mitad del XVIII, es posible que el acabado esté mejor cuidado aun teniendo, eso sí, cuarterones sin pulimentar. Para garantizar la antigüedad de la pieza hay que tener en cuenta que los clavos pueden tener distintos tamaños.

Los muebles que tienen pies nos dan grandes pistas para datarlos y confirmar su antigüedad. Aquellos que presentan pies de bola aplanada , son muebles de finales del siglo XVII y comienzos del XVIII. Aun así, es muy difícil que los pies sean originales y en el 95% de las ocasiones han sido sustituidos. Aún así, si ha tenido otro tipo de pies, como los de ménsula, las marcas nos lo dirían. Los pies en ménsula , por su parte, fueron comunes desde inicios del siglo XVIII hasta bien entrado el XIX. Aproximadamente, la mitad de los pies conservados en mueble antiguo son de ménsula.

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